Átame

Me quedé sola y decidí salir a tomar algo con un amigo. El día estaba plomizo en un no saber si llover o achicharrarte de bochorno. Las cañas con mi amigo fueron interesantes, es bonito disfrutar de la gente querida. Nos despedimos y decidí ir a comprar una planta a mi anfitrión, esa casa está muy sosa sin nadie a quien regar.

Me adentré en las calles de la ciudad aburrida, me gusta pasear sin rumbo fijo, observar a la gente y sus comportamientos. En la ciudad aburrida hay pocas floristerías, la única que encontré apenas tenía 4 orquídeas, maravillosa flor/planta, pero necesita excesivo cuidado.

Sin un rumbo determinado, me topé con un bazar chino con algunas plantas en la acera. Entré y le pregunté a la dependienta si tenían más plantas o sólo las de fuera, amablemente me indicó que al final de la tienda estaban. Al acercarme y para mi sorpresa, me topé con la zona de animales. En ese momento perdí la atención de las plantas y me fije en un collar para perro, lo palpé, observé, di mil vueltas con él en las manos, decidí que era un mejor regalo para mi anfitrión que una planta.

masoquismo

Añadí a mi exclusivo regalo una correa de cadena y unas bridas para tener bien atado a mi chucho. Salí entre excitada y emocionada, no sabía cómo tomaría mi anfitrión su regalo.

Llegué a casa y desenvolví todo, estaría preparado para cuando él llegara. No sé si la tensión de la compra me hizo agotarme, el caso es que dormí una siesta de dos horas. Me desperté malhumorada, las siestas largas me sientan fatal.

Cuando tengo maldades en la cabeza, lo que más me gusta es cocinar, así que no sólo sorprendería a mi perro con un bonito regalo, sino también con una suculenta cena.

Mi anfitrión llegó a casa y le dije “te he comprado un regalo”.

– Miedo me da saber qué has comprado.

Le tapé los ojos con un antifaz casero y fui a por su regalito. Le comencé a poner el collar y una tímida sonrisa lucia por sus labios.

– Ves, sabía que tus regalos…

Le dije -No he acabado- y le até la correa al collar. Su medía sonrisa pasó a ser una bonita erección.

– Qué ideas tienes!!!

– Shhhhss, aun no he terminado, perro desagradecido. Y le mostré las bridas.

MASAJE DE LOS GENITALES FEMENINOS PASO A PASO

Cualquier tipo de masaje corporal implica una conexión y una cercanía emocional con la otra persona. Es como un puente que se tiende entre ambas personas, quien lo da y quien lo recibe: “Al tocar, soy tocado”.

Este masaje es una oportunidad para dar placer y amor, así como de reducir tensiones en los genitales femeninos y liberar emociones allí contenidas. Un masaje de este tipo puede despertar placer, deseo, sensualidad y gozo.

La técnica y los movimientos son sencillos y fáciles de realizar. Ayudará que la mujer tenga una actitud de entrega hacia la experiencia del masaje y que ambos se comuniquen para saber si los movimientos son placenteros y agradables. Este masaje puede finalizar de manera tranquila, ambos recostados y abrazados, o bien puede conducir a una relación sexual, todo dependerá de lo que vaya surgiendo. La meta no será en todo caso el coito, ni la mujer debería sentirse obligada a ello por haber recibido el masaje. Es un acto de dar sin esperar algo a cambio.

Masaje de los genitales femeninos paso a paso

En líneas generales, es importante que ambos se relajen a través de la respiración, ubicarse en un espacio físico agradable y tranquilo, y dejar que las manos recorran el cuerpo del otro con respeto, gentileza y fluidez. Usa aceite especial para masajes cuando se te indique.

A continuación se describen secuencialmente los pasos y movimientos que hará la persona que realiza el masaje. Puedes imprimir estas instrucciones y tenerlas cerca cuando lo hagas.

1. Frota tus manos para calentarlas un poco y despertar la energía sanadora en ellas. Luego coloca una mano en el centro del pecho de tu pareja – a la altura del corazón – y la otra sobre su vulva. Haz suaves movimientos vibratorios con ambas manos. Mírala a los ojos con suavidad y amor. Este paso sirve para crear confianza y liberar tensiones o emociones negativas.

2. Vuelve a frotar tus manos entre sí y colócalas ahora sobre los ovarios de tu compañera (ubicados a ambos lados, en la parte baja de su abdomen).

3. Realiza una suave presión circular en toda la zona pélvica. Durante la menstruación es necesario presionar menos.

4. Ahora, céntrate en la vulva – los genitales externos femeninos – y mueve el vello púbico en distintas direcciones. Este movimiento irá despertando la capacidad de percibir sensaciones placenteras en esta zona erógena.

5. Unta tus manos con un poquito de aceite y masajea la vulva progresivamente con los siguientes movimientos:

  • Suaves toques y caricias con ambas manos por toda la vulva.
  • Pon la palma de tu mano sobre la mitad derecha de la vulva y déjala allí. Con el pulgar de tu otra mano, haz movimientos de rotación en los labios externos del lado izquierdo, desde arriba hacia abajo. Luego realiza este mismo movimiento en los labios externos del lado derecho.
  • Coloca ambas palmas sobre la vulva, presionando ambos labios externos.
  • Aprieta con gentileza los labios mayores entre ambas manos. Luego masajea la zona interna de los muslos.
  • Aprieta entre tus dedos cada labio externo, en dirección descendente.
  • A continuación, aprieta entre tus dedos los labios menores (internos), estirándolos suavemente hacia los lados. Recorre estos labios también en dirección descendente.
  • Pasa tu dedo índice por el canal que está entre los labios externos e internos, comenzando desde el perineo (la zona que se encuentra entre la vagina y el ano), subiendo hacia el clítoris y luego bajando nuevamente hacia el perineo, hasta cerrar el circuito.
  • Coloca tus dedos índice, medio y anular sobre el perineo, y deslízalos por la vulva hacia arriba, hasta llegar al clítoris. Realiza este movimiento tres veces.

6. Haz golpecitos suaves con ambas palmas por toda la zona pélvica, a partir del vientre e incluida la vulva.

7. Ahora ha llegado el momento de realizar un sensual masaje al clítoris:

  • Realiza con tus dedos suaves y ligeros toques de pluma sobre el clítoris.
  • Presiona unas tres veces el clítoris con tu dedo índice, como si estuvieras tocando un timbre. Esto generará una agradable y placentera sensación en el clítoris.
  • Coge y aprieta el clítoris, sin descorrer el capuchón que lo recubre. Recuerda que el clítoris es muy sensible y los toques directos pueden ser molestos o dolorosos para algunas mujeres.
  • Imagina que el clítoris es una reloj con manecillas. Haz vibrar con un dedo cada una de las horas alrededor del clítoris. A una gran cantidad de mujeres les resulta más placentero el cuadrante de arriba y a la izquierda, es decir, el que estaría ubicado en este reloj imaginario a las 2 horas.
  • Pídele a tu compañera que te muestre cómo le agrada ser acariciada en el clítoris, y luego repite tú ese mismo toque por unos minutos.

8. El siguiente paso es masajear la vagina. Para algunas mujeres, puede ser muy fácil dejarse llevar por el erotismo de ese momento.

  • Para comenzar, acaricia provocativamente por unos minutos la entrada de la vagina, pasando tus dedos circularmente por ella. Haz que el contacto sea sutil y cálido, sin urgencia de penetrar.
  • Introduce lentamente un dedo y sácalo con suavidad. Repite este movimiento varias veces sintiendo la conexión de tu cuerpo con la vagina de tu compañera. El contacto es físico y energético a la vez. Si ella está cómoda y a gusto, puedes introducir dos o tres dedos y hacer el movimiento de penetración un poco más profundo. Luego puedes recorrer las paredes vaginales en distintos ángulos y profundidades. Recuerda hacer movimientos sensuales, sin prisas ni brusquedad.
  • Acaricia con tus dedos los cuatro lados de la vagina. Durante esta exploración, pueden descubrir nuevos puntos de placer dentro de la vagina. Recuerda estimular la pared anterior de la vagina. Allí, a unos 5 centímetros de su abertura, se encuentra el punto G, que suele ser sensible en muchas mujeres. La zona profunda de la vagina, cerca del cuello uterino, también es área de placer erótico para algunas mujeres.
  • Coloca tu pulgar dentro de la vagina y posa la palma de tu mano sobre el monte de Venus (la zona superior de la vulva donde crece el vello púbico). Estimula con tus dedos toda esa área, mientras el pulgar acaricia la vagina en distintos sentidos.

9. Si tu compañera se encuentra suficientemente excitada, puedes aprovechar para complacerla con un delicioso sexo oral, o bien iniciar una relación íntima con penetración. También puedes detener el masaje en este punto, y simplemente acurrucarte un rato con ella, para que sienta tu amor y cercanía.

Fuente About Sexo

Cómo combatir el calor?

A este esclavo le falta un abaníco
A este esclavo le falta un abaníco

Hola! no me he ido pero es que ando sin ideas o con demasiadas y no sé cómo organizarlas para plasmarlas aquí. Espero que estéis siendo extremadamente malxs.

Hoy me han hecho esta pregunta “Cómo combate una Diosa este calor?” y yo le doy la vuelta y os pregunto, como harías feliz a tu diosa para qué no pase calor? Seguro que tenéis respuestas geniales 😉

I

Pd.: Mi foto os da una pista, que mejor que abanicar a tu Cleopatra 😉

Tortura de tetas, by Dragón

Interesante…

alicantebdsm

TorturaTetasYa está disponible para su descarga y distribución (de forma anónima, libre y gratuita) mi trabajo sobre la Tortura de tetas. Se trata de la primera de las guías prácticas que se pretenden publicar de forma no periódica y sobre diversos temas.

El trabajo consta de 74 páginas enteramente dedicadas a la aplicación de diversas técnicas S/m sobre esa parte anatómica que tanto nos fascina, embelesa y apasiona. Azotes, abrasión, agujas, pinzas, pesas, electroestimulación, cera, hielo… son algunos de los temas sobre los que trato de arrojar una luz de conocimiento, especialmente en temas de seguridad, elementos de los que disponemos y demás, al tiempo que reflejo mi pasión por ellas.

Pero también pretendo ofrecer a través de una lectura transversal las bases de lo que es el S/m, su filosofía y los elementos necesarios básicos para permitir una práctica sensata, feliz y enriquecedora para todas las partes.

Pero lo…

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