Cenicienta en busca de su zapato…

Cada mañana pasaba por el escaparate y me paraba a mirarlos. El precio no era ajustado para mi bolsillo y me tenía que conformar con pararme cada día en el escaparate. Ahí estaban, un tacón fantástico, elegantes. Los miraba y me decía
-Me deben quedar de lujo, a ver si los rebajan.

Esta semana a la salida del trabajo, la zapatería estaba abierta, me paré de nuevo en el escaparate y me dije, -Por qué no darme un caprichito.

Entré con paso firme y esperé, la tienda estaba llena de señoras con bolsos de Louis Vuitton. Mientras ojeaba el resto de zapatos y botas se acercó a mi un joven de unos 35 años y me dijo: – Señora puedo ayudarle en algo? Catapun! se me cae el zapato que tengo en las manos, cada vez que alguien me dice “señora” hay algo que me hace perder por completo la atención en lo que estoy haciendo y empezar a imaginar maldades.

– Sí, perdona. Quería probarme esos zapatos que tienes en el escaparate.

– Señora tiene muy buen gusto, esos zapatos no los suelen comprar “chicas” como usted, suelen llevarse más zapatos con plataforma.

– Uf, a mi ese tipo de zapato no me gusta nada, me resultan realmente chabacanos.

– ¿Qué pie usa?. Un 40, le digo.

– Es un pie grande. Me mira los pies y dice, cualquiera lo diría, tiene usted unos pies realmente hermosos.

Empiezo a ponerme nerviosa otra vez, cuando me halagan me suelo ruborizar con facilidad, pero mi cabezota empezó de nuevo a maquinar.

Vuelve el dependiente con dos cajas de zapatos y me dice, – le he traído también el “9”,la horma es bastante ancha y sus pies son estrechos, creo que el “9” le quedará mejor. Apoya las cajas de zapatos en el banco que estaba sentada y se agacha en un amago de ponerme los zapatos, reconozco que este acto me encanta, hacia mucho tiempo que en una zapatería no me ayudaban a ponerme unos zapatos.

Llevo calcetines y él me ayuda a ponerme los zapatos con ellos, me aprietan un poco, y me dice, ya tuteandome – Yo creo que si te quitas los calcetines te los verás mejor.

Me quito los calcetines y me calzo el “9”, me remango los pantalones por las rodillas para ver qué gemelos me hacen, no me llevo un solo zapato que no realce mis piernas, me paseo por la zapateria que está llena de espejos bajos viendo como me quedan. Se acerca de nuevo a mi y me dice:

-Te quedan de escándalo, deberías llevártelos.Tienes unos pies preciosos y muy cuidados.

– Pues no creas, no me los cuido demasiado.

– No te creo, ni una dureza, ni una piel. Uñas de pies y manos perfectas, no son las de alguien que no se cuida.

– Bueno me cuido lo justo, pero vamos que no me hago pedicuras y demás, son las “ñapas” que me hago en mi casa. A lo que le digo que me los llevo.

Me acerco con él a la caja y mientras está trasteando con el ordenador para cobrarme me dice,

– Supongo que te lo habrá dicho mucha gente, pero tienes una sonrisa preciosa, conservala por mucho tiempo, es difícil toparse con sonrisas así, en los tiempos que corren.

Este tipo desde que he entrado no ha dejado de decirme cositas y como ya os comenté en post anteriores,en estas situaciones no sé cómo comportarme. Supongo que otra mujer habría aprovechado el tirón.

En bajito me dice, a parte del descuento que tienen, te voy a aplicar otro 20% y te regalo una caja de madera para que los conserves. Le agradezco el gesto. Le pago y me da las vueltas y el ticket de la compra.

– Si tienes cualquier problema con ellos, no dudes en venir por aquí. Junto con el ticket me da una tarjeta de la tienda y me señala un móvil y dice:

– Este es mi número por si necesitas cualquier cosa.

Así que ahora estoy con unos zapatos nuevos y el móvil de un dependiente muy follable…

13 comentarios en “Cenicienta en busca de su zapato…

      1. Yo sugeriría una duda trascendental sobre cómo cuidar el cuero. Por aquello de que no se te estropeen unos zapatos tan estupendos y tan caros. Ya que traen un servicio post venta … habrá que aprovecharlo.. ¿no? 🙂

      2. jejejejeje, veremos…pues no es mala idea, más que nada pq me tienen que durar que no tengo pasta yo para comprarme muchos de esos 😉

      3. Jaja ten en cuenta que el esfuerzo por fidelizar clientes suele ser interesante. Y una vez habitual, siempre podrás optar a buenos descuentos..
        Ansiosa por saber el desenlace, querida.

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