50 sombras de Grey

Aquí os traigo un artículo fantástico de los amigos de La página definitiva, hace años lo leí y me descojoné;  hoy con el estreno de la peli lo recuperamos, lean queridxs y rían que es lo más sano

Yo perdí los últimos restos de mi inocencia juvenil en el instituto, observando a dos amigas que discutían acaloradamente. Cuando estaban a punto de llegar a las manos, una de ellas le espetó a la otra: -mira nena, eres más puta que yo -.

Deseo resaltar, que ese “eres más puta que yo” no se dijo en un tono enunciativo: “Este discurso de Rajoy es más aburrido que el anterior”, “la mierda que acabo de pisar resulta más difícil de quitar que la que pisé justo antes de entrar a la iglesia el día de mi boda”, etc. No. No se dijo así, se dijo con la entonación que usamos para una comparación superlativa: “te repites más que un ajo”, “eres más lamentable que afiliarse al PSOE”, “me he infectado con un ébola más desagradable que Pilar Rahola” y en ese plan.

Durante aquel curso de instituto, y mientras coqueteaba con un incipiente alcoholismo junto a un colega, llegamos a la conclusión de que existían dos únicas verdades fundamentales; que todas son putas y que no hay que liberalizar el sistema eléctrico. Obviamente en aquel momento no era más que una jocosa chanza que usábamos como muletilla para hacernos los graciosos. Desgraciadamente… teníamos razón.

Sinopsis de tan magna hovra literaria

Anastasia Steele, una estudiante de último año de una ridícula e inferior carrera de letras, acude a entrevistar a Christian Grey, un joven empresario multimillonario a base de no se sabe muy bien qué, ni puta falta que hace.

La protagonista es más bien torpe e insegura, así que casi se le caen las bragas ante un macho alfa que está más bueno que la coca-cola. El caso es que, sin que ella haga nada, él se queda pillado por su arrebatadora forma de ser una petarda y tras unos tira y afloja (porque él es un tipo atormentado y no quiere hacer daño a una inocente jóvena), terminan empezando una relación BDSM amo-sumisa bastante suave. {SPOILER}De modo que él se dedica a darle lo suyo, y ella a dudar de si enamorarse o no, y al final del libro, sin que venga muy a cuento, ella le dice que quiere probar hasta donde pretende que lleguen, él le da unos azotes con pinta de doler bastante y ella le afirma indignada que es un cerdo, rompe con él y se va llorando. {SPOILER}

Resumen del libro

Hablemos sosegadamente de por qué este libro es una puta mierda. Análisis formal

Vender libros no es fácil, hay mucha gente que quiere compensar mediante la admiración de los demás el que sus padres no le regalaran el Tragabolas una navidad porque estaba agotado y cuando se lo compraron a la navidad siguiente además de la decepción porque el juego era una mierda ni siquiera estaba ya de moda. Así que para aumentar las probabilidades de éxito algunos avispados autores tratan de darle al público lo que el público quiere. ¿Quiénes leen más libros? Las mujeres. ¿Qué le gusta a todo el mundo? El sexo. ¿Y específicamente a las mujeres? Diversas cosas relacionadas con el ámbito emocional. Pues hagamos un libro erótico para mujeres y a contar los doblones de oro. Joder es tan de cajón que la de Crepúsculo debe de haberse leído este libro con un monóculo de oro incrustado de diamantes.

Como resultado de lo anterior, la estimulación de la fantasía sexual de la mujer es tan burda que he llegado a pensar que los libros deberían llevar advertencias como los agroquímicos, ya saben, cosas tipo “Tóxico para organismos acuáticos“. De modo que en este caso, el libro en cuestión debería incorporar llamadas de peligro anunciando: “Puede resultar nocivo en caso de tener buen gusto o genitales externos”, “Leer con bragas de repuesto”, “Acabar cuatro capítulos provoca la muerte de un gatito”, etc.

Joder, es que uno esperaría que la editorial al menos tuviera la decencia de que la cubierta del libro fuera en un tono rosita con la imagen de un maromo despechugado que tiene entre sus fuertes brazos a una damisela vestida de época que hace como que se resiste pero se rendirá en breve.

Pero analicemos cómo ha construido E.L. James un libro a la medida de sus lectoras.

Para empezar, el protagonista no es un tío bueno, no, eso es poca cosa. Aquí hablamos de un macho alfa mojabragas y apolíneo, de un irresistible demiurgo sexual absolutamente perfecto que hace que a la protagonista le tiemblen las piernas solo con verlo. Hablamos de un tipo más guapo que Brar Pic (el marido de Hanyelina Yolir), más rico que Amancio Ortega, más inteligente que Stephen Hawking, más viril que Burt Reynolds, y más irreal que Papá Noel. Por supuesto, este es un libro femenino, así que no dice que tiene un buen culo, sino que sugiere en repetidas ocasiones lo bien que le caen los pantalones. Tampoco dice que tenga un pollón, simplemente se nos cuenta que la protagonista exclama -madre mía -al contemplar su masculinidad justo antes de ser completamente llenada por ella. Y ya pues en otras cosas de las que las mujeres sí pueden hablar abiertamente sin que se las juzgue, sí que nos comentan sus preciosos ojos grises, su seductora sonrisa de dientes perfectos, su magnífico pelazo cobrizo que ya lo quisiera Aznar, sus manos grandes y varoniles, su espalda ancha, sus fuertes brazos, su torso musculoso, su elegancia al moverse, que siempre huele bien y paro ya porque me estoy poniendo cachonda perdida. Ah, no, espera, que es solidario también. Hace donaciones y financia investigaciones para acabar con el hambre en el mundo y ayudar a Darfur. No como usted, que es un montón de mierda que no acaba con el hambre en el mundo ni . Y si no, a ver, ¿cuándo fue la última vez que acabó usted con el hambre en el mundo? ¿eh? ¿a ver, cuándo?

En cuanto a la protagonista, esa churri en cuya piel las lectoras se tienen que meter, pues piensen en el típico telefilm americano que hace el enésimo remake deEl patito feo. Visualicen a esa chica que cuando se quita las gafas enormes de repente está buenísima y solo necesitaba confianza en sí misma y ya la tienen. Si bien, la chica en cuestión se ruboriza, se ruboriza mucho, pardiez, la chica debe padecer un eritema craneofacial idiopático. Pero hay algo en su estilo de ser una chica tímida y algo paquete, en su forma de no hacer nada ni insinuarle nada, así como en los desafíos que supuestamente lanza al millonario no tirándose al suelo boca arriba agitando un bracito en gesto de sumisión, que la vuelven totalmente irresistible para él, ¿qué digo para él? para ÉL.

Volviendo al plano psicológico del personaje masculino, el caso es que las mujeres normalmente se sienten atraídas por el malote, pero conforme van cumpliendo años se van dando cuenta de cierto problemilla: mientras que los hombres quieren follarse a todas las mujeres, todas las mujeres quieren follarse al mismo hombre. Eso implica que si no quieren acabar con más cuernos que la sala de trofeos de un club de caza, se han de contentar con un modelo más de andar por casa. Normalmente eso suele suceder cuando empiezan a cumplir años y ven que no solo la gravedad es implacable, sino también el hecho de que no pare de salir competencia más joven que hunde los precios. Aunque esto no debería asombrarle, amado lector, usted también debería haber llegado a la conclusión de que con una novia con un buen par de tetas pero sin nada de qué hablar tampoco se llega muy lejos. Pero, ¿no sería maravilloso poder unir ambas cosas, la seguridad de un hombre fiable con la excitante aventura de un malote atormentado? Pues claro que sí, se llama Christian Grey y está aquí esperando a que te compres el libro, reina.

Christian es un personaje construido a la medida de las fantasías femeninas, es un macho por el que sí vale la pena dejarse dominar. El tipo es un controlador, pero no un controlador chungo que te dice que a dónde vas con esa falda tan corta o quién es ese amigo del Facebook que le da al me gusta en todas tus fotos en bikini, es un controlador que se asegura de que su churri esté siempre a salvo y protegida, comprándole un coche más seguro si hace falta:

-Me está costando una barbaridad no follarte encima del capó de este coche ahora mismo para demostrarte que eres mía y que, si quiero comprarte un puto coche, te compro un puto coche -gruñe-. Venga, vamos dentro y desnúdate. p. 283

¡Bravo! Qué 500 páginas más bien aprovechadas.

Además hay una parte que puede resultar especialmente dolorosa a aquellos de ustedes lo bastante tristes para sentirse identificados, Anastasia tiene un amigo pagafantas al que quiere como a un hermano. El pobre infeliz intenta besarla en una borrachera y ante el rechazo de la inocente Ana, que pensaba que todos esos favores que le hacía no tenían segundas intenciones tipo meteh-la, se propasa un poco con ella. Y ahí aparece Christian (localizando el móvil de Ana mágicamente) para salvarla sin necesidad ni de partirle la cara al pelafustán, solo con su viril presencia. Veamos un extracto que refleja bien esta simpática situación de amistad entre iguales [entre paréntesis mis astutas observaciones]:

A las ocho cenamos comida china con José (el pagafantas). Hemos terminado. Ya lo hemos empaquetado todo y estamos listas para el traslado. José trae varias botellas de cerveza; Kate y yo nos sentamos en el sofá, él se sienta en el suelo, con las piernas cruzadas, entre las dos (buen perro).
[…]
Mi relación con José ha vuelto a la normalidad, olvidado ya el conato de beso. Bueno, lo he metido debajo de la alfombra en la que está tumbada la diosa que llevo dentro, comiendo uvas y tamborileando con los dedos, esperando con impaciencia el domingo (había quedado con el machote). p. 323

¿Lo han leído? Es que además el libro tiene humor, concretamente un tipo humor naif y sin gracia que da vergüenza ajena. En el relato en primera persona de la protagonista, a veces se dirigen a ella dos personajes más, “la voz de mi conciencia”, para decirle que lo mismo, a lo mejor, puede ser que un sociópata maltratador resulte algo problemático como pareja; así como “la diosa que llevo dentro” como representación de su ego, para recordarle que ya llevan dos capítulos sin darle su ración de carne en barra. JA-JA-JA. Otro éxito más.

Pero no acaba ahí la cosa, no. A continuación, una lista no exhaustiva de despropósitos:

-Él le presenta a su madre al día siguiente de follársela por primera vez, sin que estuviera planeado claro, porque sería un arrastrado en vez de un macho alfa. Pero insiste en que la conozca, porque Christian no le teme al compromiso.
-El padre de ella está encantado con él. De nuevo se conocen por iniciativa de él casi de un día para otro. Porque Christian es carismático.
-Él siempre huele bien, jamás se habrá podido pasar todo el día sudando porque haga calor y tras salir a correr resulte que la ingle le atufe ligeramente a risketos. O cambiarle la batería al coche y que se le llenen las uñas de mugre. Eso a Christian no le pasa.
– Ana se levanta temprano después de follar en casa de su amado y el servicio le ha dejado su ropa recién lavada y planchada. Porque en casa de Christian todo es perfecto.
-Él le regala un portátil para que busque información sobre el BDSM y comunicarse por e-mail. Yo tampoco lo entiendo. Pero el caso es que se mandan correos constantemente y él le responde siempre en un par de minutos o menos. No como usted que no sabe valorar a su novia y está hasta los huevos de que siempre le esté llamando por gilipolleces. ¡Aprenda de Christian cómo se trata a una mujer!

Además, todo el mundo es guapo y todo es maravilloso siempre. Los padres adoptivos de Christian son guapos y se quieren con locura, viven en una casa de lujo. El hermano adoptivo de Christian es guapo y supermajo y se enrolla con la compañera de piso de Anastasia que es una rubia despampanante con la que se lleva super bien. Yo me esperaba una fuente de conflicto, coño, se pondrá celosa o algo. Nada, todos amigos. Los padres de Ana están divorciados, sí, pero se llevan muy bien y la quieren muchísimo. El nuevo novio de su madre seguramente sea el definitivo, y ¡cómo quiere a Ana también! Todos se quieren mucho. ¡Viva!

Pero lo mejor, lo mejor de todo, y ríase usted de la magia de Juego de Tronos, o de lo que puñetas sea de lo que va Los Cantos de Hyperion, es que Ana, no solo es virgen, sino que nunca se ha masturbado ni tenido un orgasmo. Así que antes de empezar a darle duro Christian tiene que follársela digamos “normal” para prepararla. Hasta ahí, todo normal, bueno, hasta ahí ya no habría por donde cogerlo, pero es que comparado con lo siguiente es peccata minuta. Resulta que Christian, que es un amante experimentado, también tiene un tipo de “virginidad”, tan absurda que la llamaré birjinidad, consistente en que él nunca ha dormido con una chica. Él es un tipo muy jodido, tiene 50 sombras más que luces (de ahí el título), y una amiga de su madre lo inició en la sumisión en la adolescencia, y tiene una sexualidad difícil, le gusta dar azotes y todo eso pero lo de dormir con una chica, por ahí sí que no pasa. Pero por Ana… Ana es tan especial que cede y duerme con ella. Le entrega su birjinidad de dormir. Eso sí es amor. Nótense los despropósitos a los que se enfrenta la autora a la hora de recrear la fantasía femenina que nos plantea; lógicamente tiene que saber follar porque si no, no tiene gracia, pero Anastasia también tiene que conquistarle algo, no puede ser una más. Casi me puedo imaginar la escena, la autora apretando fuerte mientras hace de vientre debido a que ha comido chumbos y tiene un atranque, de tal forma que el aumento de la presión intracraneal provoca un leve aneurisma que altera cierta conexión sináptica clave y de repente la iluminación llama a su puerta -¡labirjinidad de dormir! ¿cómo no se me habrá ocurrido antes? Esta joya se escribe sola. ¡Niall! -Niall es su marido, creo – vete trayendo el champagne -.

Por si todo esto no fuera suficiente, como si todo esto no hiciera que el oficial del SS-Totenkopfverbände te declarara trabajador no esencial por sí mismo, la autora además nos regala el método ese de seducción que tan caro le es a ciertas churris; el rol pasivo combinado con poderes telepáticos. Ana no hace nada, pero la forma en que es una paquete resulta tan irresistible que Christian cae a sus pies subyugado, y no lo olvidemos, es un onvre, un tipo de mundo, seguro de sí mismo y multimillonarísimo. Ay, cuántas mujeres no habrán intentado ese truco consistente en pensar muy fuerte para que el tipo que les hace tilín acuda al rescate en un caballo blanco con alas. Pues sí, a estas altura se ve que alguna sigue con lo que podríamos llamar “El síndrome de Pretty woman”, pensando que un millonario va a venir a rescatarlas de su vida de aburrida con un ramo de flores para llevársela a vivir a su mansión. Magnífico. Podríamos hablar largo y tendido sobre la existencia o no de la pasividad en las técnicas de seducción femenina, pero lo mejor es que también podemos no hacerlo.

El caso es que de este libro hay dos cosas que me chocaron, una es la ausencia decliffhangers al final de cada capítulo, algo que tiene que tener todo best seller que se precie -jo tía, es que no puedes parar de leer-. Pues claro que no, porque el mamarracho del autor corta el capítulo en mitad del clímax en vez de en momentos de pausa para que puedas irte a mear tranquilo. Aunque meditando sobre ello caí en la cuenta de que en un libro erótico eso quizá no puedes hacerlo porque le cortarías el rollo a las lectoras en mitad de… ejem, eh… bueno, que es mejor cerrar el capítulo y dejarlas que vayan a desfogarse con el desprevenido marido que piensa que se ha adelantado su cumpleaños.

{SPOILER} La otra cosa que me chocó es que no pase nada. Pero nada es nada. A mí me dijeron en clase de literatura, lo recuerdo bien, que en este tipo de obras literarias tenía que haber un conflicto. No hace falta que sea una trama sobre el holocausto que trata de un niño judío retrasado mental que tiene un cachorro con cáncer, pero tiene que pasar algo. En cambio este relato es una especie de presentación muy larga en el que la narración va avanzando y se acaba y ya está {SPOILER}. Se le lleva a cenar a casa en helicóptero y se la folla, van a cenar a casa de los padres de él y tralarí tralarí, se ven en la ciudad de la madre de ella y practican el coito, vuelven a encontrarse tras el viaje y hacen el amor, bueno el amor no, porque el protagonista deja bien claro que él no hace el amor, él folla duro. Por cierto, otro detallito, Anastasia se va a casa de su madre porque necesita pensar y alejarse de ese mar de hormonas, de forma que le deja claro a su semental que quiere estar sola. Pero ojo, aunque le dice eso, a ella en el fondo le gustaría que se vieran allí. Es decir, le gustaría que pasase justamente lo contrario de lo que ha dicho que quiere que pase, pero no contaba con que Christian Grey es el hombre perfecto, así que allí que va a sorprenderla y darle lo suyo. Como debe ser.

De hecho, dada la absoluta ausencia de trama en la novela me dio por pensar que en la editorial le dijeron a la autora que conforme leían el libro oían misteriosos sonidos de máquinas registradoras sonando y que alargara el chicle con material de relleno para hacer más libros. Aunque parece que es el primer libro que escribía la torda, y en el primer libro lo normal sería que uno echara el resto porque no sabe si se lo van a publicar, así que no sé qué pensar.

El caso es que es ahí donde este libro me descoloca, dado que no hay nada más, no hay un argumento currado, no hay unos personajes originales, no hay una narración innovadora ni por el tipo de narrador ni por estructura temporal ni por de . Lo único que hay en este libro a lo que agarrarse son las escenas más o menos tórridas (para ellas) de sexo. Así que cuando la siguiente petarda le intente convencer de que ella lee el libro porque es una historia de amor preciosa, usted empiece a asentir dándole la razón como a los locos, acaríciele el brazo ligeramente y coméntele que la comprende bien porque usted también ve bellas películas de amor en youporn. No se corte, puede hacerlo, con la autoridad que me otorga ser uno de los dos expertos de LPD en Crepúsculo le digo que este libro es un pastelazo para menopáusicas y que puede afirmarlo sin miedo a ser rebatido con argumentos, solo censurado por los poderes fácticos menstruales.

Interés del libro

Pese a todo lo que he comentado, existen razones por las que leer Cincuenta sombras de Grey. Sin ánimo de ser exhaustivos, a mí se me ocurre:

– Que tu familia haya sido secuestrada por terroristas y amenacen con matarlos si no te lees el libro.
– Ser una petarda menopáusica divorciada con gatos.
– Vive usted en la rutina de un matrimonio sin sexo y quiere reactivar a su señora esposa por lo que lee el libro para que lo lea ella. Todos los casados cuyas legítimas leen este libro hablan maravillas, aunque desconozco los efectos en el largo plazo.
– Por interés científico en conocer de que va este rollo, pero no un interés superficial, así no se acaba uno el libro. Tienes que tener el mismo interés que lleva a un entomólogo a pasarse once meses en las selvas de Borneo limpiándose el ojal con hojas silvestres para describir el apareamiento de una especie de coleóptero. Porque les advierto, si se leen este libro, prepárense para pasajes y pasajes tipo -me abrazó entre sus fuerte brazos atrayéndome sobre su musculoso pecho. En ese instante noté su palpitante erección apoyándose contra mi vientre, lo que me provocó una contracción en lo más hondo de mi ser. Aspiré su aroma varonil mientras pensaba en sus últimas palabras. ¿Qué habría querido decir con que quería follarme y hacerme gozar como una perra? ¿Que quería introducir su pimpollo en mi florecita o que por el contrario ya no me quería y pensaba ponerse a subrayar biblias? Qué hombre tan misterioso y sensual -.

La preocupante verdad tras este estrogenado celofán de fantasía. Análisis pisi-cológico

Así llegamos a este punto que es donde me siento realmente incómodo. Como resumiría Mourinho: ¿Por qué? Con este tipo de temas no tengo certezas, tan solo una opinión basada en mi estado actual de conocimientos, lo cual les da cierta ventaja a la hora de darme hasta en el cielo de la boca en los comentarios, pero a día de hoy sostengo que la verdad es que entre lo que las mujeres dicen y lo que de verdad desean media un abismo.

Uno oye hablar a señoras muy circunspectas, por la tele incluso, insistiendo en que -No – significa no, que si el patriarcado tal, que si la educación machista cual, que si la falocracia genocida lo otro… y luego van todas corriendo a comprarse esta fantasía erótica pura y dura basada en que la prota toma un rol de sumisión, controlada, vale, pero sumisión, ante un hamo que la pone fina filipina y se la folla bien follada. Al poco caes en la cuenta de que hasta a tías con dos carreras se les aflojan las piernas delante del Rafa Mora de turno y empiezas a atar cabos.

Pero vamos, que la gente tenga mal gusto no es nada que deba sorprendernos, al fin y al cabo ya conocemos las altas audiencias de Telecinco. Lo verdaderamente turbio es lo que subyace a este fenómeno editorial. El libro no tiene nada, ni conflicto, ni trama elaborada, ni personajes originales, ni fórmula narrativa innovadora, nada. De historias de amor están las librerías llenas, y de historias más o menos tórridas me imagino que también habrá reservas como para un campamento de alumnas del opus. Lo único innovador de este libro, a no ser que se me escape algo, es la relación sadomasoquista de los protagonistas en los que la chica adopta un papel de fuerte sumisión.

Pero, amigos míos, este libro no termina de servir como argumento a aquellos que piensan que las mujeres no deberían votar. Hay un detallito importante que creo que tiene parte importante que ver en el éxito del libro. Por una parte, es cierto que el protagonista masculino está pensado para que las mujeres suelten aguas artesianas. Es al mismo tiempo un tipo protector que las hace sentirse seguras y un malote ligeramente atormentado que les da caña. Pero sospecho que el hilo conductor de los tres libros (que se va a leer su puta madre) es que Anastasia rescata a Christian o que al menos lo intenta. Vamos, que es malote pero lo suficientemente bueno para que una mujer piense que puede cambiarlo.

Incluso, y siempre por joder, cuando discutan con una fan pueden decirle que aunque ellas no quieran verlo, al final es la misma historia de siempre y a los diez años de casados Christian estaría calvo y con una camiseta de tirantes Abanderado viendo el fútbol sin hacerle ni puñetero caso a su legítima mientras se rasca los calzoncillos de viejo con un lamparón marrón en la parte de atrás y otro ocre en la de delante.

Ejercicio final de empatía

Ahora quiero dirigirme a las fieles lectoras de LPD, sí, a ustedes cinco o menos. Imaginen por un momento un relato como el que sigue (los hombres, no sé, tápense los oídos mientras leen esto):

Un joven tímido e inseguro y no demasiado atractivo, más o menos como puede imaginar el autor de la historia que puede ser su lector medio, acude a una entrevista de trabajo. La encargada de recursos humanos que lo entrevista, Jessica-Jane Clement (googléenla), resulta tan atractiva que durante la entrevista nuestro protagonista empieza a sentir calor. Al quitarse el abultado y algo pasado de moda jersey que llevaba, se le caen las gafas y se le descompone el anticuado peinado de pueblo, mostrando a un hombre que se revela como un atractivo y sensual bigardo de metro noventa y hercúleo tórax. Jessica, impactada por la inteligencia y el portentoso físico del joven, le anuncia que pase lo que pase está contratado, pero le pide que, por favor, le deje comerle la polla allí mismo. Durante la felación, la reclutadora muestra sus exuberantes senos y el joven acaba perdiendo el control y poseyéndola sobre la mesa de la sala de conferencias. Tras esta excitante experiencia ambos acuerdan mantener sexo ocasional, no sin que antes Jessica le advierta a nuestro héroe del carácter difícil de los dos socios dueños de la empresa.

Durante las semanas siguientes, el protagonista, llamémosle Mamerto, comprueba la extrema chunguitud de sus jefes, unos puteros egocéntricos y corruptos, llegando durante una cena de empresa a considerar la posibilidad de dejar el trabajo. Pero en un aparte, las esposas de sus jefes le confiesan su frustración por las infidelidades de sus maridos y su deseo de vengarse acostándose con él. ¿He mencionado quiénes son sus jefes? ¿No? Pues es importante, porque son el esposo de Christina Hendricks y el marido de la mujer de Zambrotta. Ejem. Con la excusa de llevarlas a casa, Mamerto abandona la fiesta con las dos sensuales mujeres y se encaminan a un hotel donde completan un apoteósico ménage à trois.

Mientras tanto, la relación de Mamerto con su compañera de piso, Anna Semenovich, cambia radicalmente a raíz de la compra de su empresa por la multinacional rusa en la que trabaja Anna. La empresa, tras ascender a nuestro héroe, le manda junto a Anna a una convención de cerveza, armas, coches de lujo y modelos de lencería en Bali. La intimidad del viaje propicia un acercamiento, de forma que su relación acaba pasando de una entrañable amistad a un tórrido romance que deciden formalizar en una relación estable, ya que Anna solo se siente realizada preparándole la comida y lavando sus calzoncillos sucios, siendo la única condición puesta por ella que Mamerto se siga viendo con los zorrones de su oficina y llevándoselos a casa para participar ella también junto con sus amigas (las más feas de sus amigas son Penny Sturgess y Lucy Pinder).

Y ya está, se pasa el resto de la historia follándoselas repetidas veces y triunfando en la vida gracias a su inteligencia y savoir faire.

Cualquiera de nuestras estimadas lectoras concluiría con que esta historia no es más que un eructo pornográfico surgido de la mente calenturienta de un tipo sin muchas ideas y no un escrito serio. Pues ahora imaginen que los lectores le dicen que no, que en verdad es una obra muy completa sobre como ligarse a tías buenas. ¿Tienen ya esa sensación de que su interlocutor tiene o bien muy poca vergüenza o bien muy pocas luces? Pues así me siento yo cada vez que una damisela me dice que el libro es una historia de amor preciosa.

Así que desde aquí deseo mandar un mensaje institucional a las enfervorecidas fans de este libro:

Petardas, ya está bien, las cosas no pueden seguir asín. Los onvres somos como los perros, necesitamos órdenes claras y concisas: sí, no, plas, siéntate, cómeme el coño, etc. No podéis empezar a comernos el tarro con que queremos igualdad y respeto, y luego poneros como motos adoptando un rol de sumisión, porque a nosotros nos llegan mensajes contradictorios y acabamos meándonos en la alfombra… se generan conflictos. De todas formas, para algunos de nosotros la homosexualidad no es una opción, así que no nos queda otra que tratar de entender las causas subyacentes y yo no termino de entenderlas. ¿Qué es lo que os pone tanto? El rol de sumisión ante un supermacho o el deseo de cambiar a un malote ¿o son las dos cosas mezcladas? ¿o es algún tipo de alcaloide adictivo impregnado en el papel del libro que se absorbe por la piel y que se activa al ir al baño e indignarte porque tu pareja ha dejado levantada la tapa del retrete? En vuestras manos lo dejo, el futuro del occidente cristiano, y quién sabe si el del no cristiano también, podría estar en juego.

Adoro a I

Hoy al ver las estadísticas he visto que muchos visitantes iban al blog de Adoro a I, no sé por qué, me picó el gusanillo y pinché en el enlace, cual ha sido mi sorpresa, no es que el blog haya desaparecido, como ya sabéis, sino que han ocupado la dirección con algo que no tiene que ver.

Jo, no sabéis qué pena, es como si hubieran borrado de un plumazo 3 años de mi vida, como si me hubieran matado un poquito.

Aprovechando que han renombrado el blog y que yo ando con pocas ideas voy a hacer un revival del blog con algunos posts que conservo.

Ayer fue un día agotador. De cena con las amigas, y se le hizo un poco tarde. Por eso hoy I duerme hasta bien entrada la mañana.

Está tumbada boca abajo, y cuando empieza despertarse siente una lengua juguetona lamiendo su ano. Sin abrir los ojos separa ligeramente las piernas para dar más facilidades a esa agradable compañía. Después de un rato comienza a percibir las primeras oleadas de placer. Pasado un tiempo se da media vuelta para que la lengua también trabaje por su clítoris.

Cuando I se queda satisfecha su bichito sube para abrazarla, besarla y darle los buenos días. Ella siente su pene duro como una roca, y pasa la mano por el pecho perfectamente depilado.

-¿Qué tal has dormido, amita?
-Mmmmm, estupendamente.

Ella le besa, y después dirige su boca hacia el pezón derecho de él. Lo lame hasta que se pone duro, y entonces le da un mordisco fuerte en la tetilla. Su bichito se revuelve de dolor. Hasta que ella afloja la presión. Pero él no ha gritado, como a ella le gusta.

-Vete a hacerme el desayuno amorcito, avísame cuando esté listo.

Le examina mientras él se levanta de la cama. Pechito depilado, pene duro, testículos cargados… culito sin un pelo y…¡sorpresa! Una especie de rabo de caballo sale de entre sus nalgas, sujeto por un firme tampón insertado en el ano. Ve cómo se balancea entre los muslos de él, mientras se aleja por el pasillo.

Vuelve a cerrar los ojos mientras espera al desayuno. Está feliz. Sabe que el hombre que ella ama la adora, y lo tiene a sus pies, dispuesto a cumplir todos sus deseos.

Otro de mis fetiches…

Hoy ha sido de esos días que se dicen de “campeonato”. Después de unos días de baja, he vuelto a la oficina. No sé si os he hablado de mi jefe, pero es un niñato venido a más, el caso que los viernes suele ser “casual day” y viene con unos vaqueros que le hacen un culito muy lindo, me recuerda al de mi ex-chucho. El caso es que hoy en una reunión, he fantaseado con sodomizarle, le ponía apoyado hacia delante en la mesa de la sala en la que estábamos, le tiraba del pelo hacia detrás y le espetaba “a mi no me toques más el coño, niñato de mierda!”.

He ido al gimnasio que también hacía días que no iba, y para mi sorpresa, tengo un profe nuevo de pilates. Mientras esperaba para entrar le he fichado en la puerta, pensando que también venia a clase, mi sorpresa ha sido mayúscula cuando me he enterado que era el profe.

– Alguien nuevo en la clase? Yo

– Cómo te llamas? Me llamo I y tú? X

Con el rollito de que era nueva, (mentira cochina, llevo más de 5 años haciendo pilates), he conseguido tener prácticamente pendiente de mí al profe toda la clase. Al finalizar, me he quedado para darle las gracias y él ha aprovechado para decirme,         – pilates no harás, pero spinning fijo, vaya piernacas!!! Total que hemos seguido charlando sobre el spinning, me ha contado que el va a dar la clase de los martes a las 7, bien al fin me quito a “paquetón” (de éste ya os hablo otro día) y que le encantaría verme allí. Me ha contado que hace “master class” en varios gimnasios de Madrid, que si me gustaría ir a alguna y bla bla bla, para finalmente pedirme el tlf y decirme – te voy informando por whatsapp. A lo que I aprovechará para ponerle un par de fichitas jijijiji. Ayyyyy!!!!! estoy como una niña con zapatos nuevos. MELOFO, MELOFO, MELOFO!!!

Después me he ido de compras y a la par iba mensajeándome con un amigo, me ha felicitado por la foto de la entrada de ayer, “Tienes mente de tío, me encantan las cochinadas que te gustan”. Mientras me probaba, camisas, camisetas, faldas, él me iba contando que el próximo finde me sube unos croissants para desayunar. !Esto es un hombre!!!!

Sigo probándome modelitos y seguimos con nuestras conversaciones banales.

– I puedo hacerte otra pregunta cochina. -Venga dispara.

– A parte de el sexo oral que se que te encanta, que hay de que te adore y besen los pechos??? eso te pone mucho???

( si amigos,estás son mis conversaciones a las 6 de la tarde mientras me pruebo unos pantalones en el probador de Zara)

I – Pues no te creas
No tengo mucha sensibilidad en los pechos
Me pone más que me laman los sobacos
Una que es rara

– Vaya! ese otro fetiche
alguna vez lo oí pero no lo conocía del todo
así que sexo, pies, axilas… por ese orden te pone!

I – Si

– Mira nunca se deja de aprender, este no me lo habías contado.

Pues si, no os podéis imaginar como me pongo cuando me lamen las axilas…me pone casi tanto como que me coman el coñito. He seguido con mis compras y he sucumbido a mi otro fetiche…me he comprado estos zapatos 😉

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Más de 30.000 visitas

Hace año y medio abrí este rinconcito como vía de escape. Tenía que contarle a “alguien” que pasaba por mi cabeza dominanta. Había tenído una relación D/s que me había dejado un poco rota, por grande y plena. El objetivo no era otro que sacar de mi todos aquellos temores y angustias que me perseguían diariamente. Seguí la estela de dos buenos sumisos y blogeros.

Y como dije en aquellos primeros post, esto ha sido gracias a vosotrxs, a todxs los que en este tiempo habéis participado en este pequeño mundo mío.

Y no hay mejor manera que celebrarlo con un bonito facesitting, a por otras 30.000.

Mil gracias, eternamente agradecida

I

Soy perfecta

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Al andar. Desde pequeña. En verano, a veces, tengo que echarme talco donde se juntan para que no me escueza. Y tengo el culo gordo. Y las piernas. Y durezas en los pies. Y pelos donde no debe ser.

Y me están saliendo arrugas, canas, manchas. Que a veces se mezclan con los granos. Y suelo tener ojeras. Y no tengo los dientes blancos, ni están todos en fila, ni son exactos.

Por eso soy perfecta. La perfecta borrega asustada que se pasará la vida tratando de que le quede distancia entre las piernas, de que sólo algunas de sus curvas sean convexas, de que no haya en su cuerpo rastro de pelos, granos, manchas, pieles muertas… Que comprará cosas, revistas, cremas. Que se avergonzará de su cuerpo y querrá el de otras, y se culpará de no tenerlo. Que lo esconderá como pueda, por miedo a escuchar la mirada ajena. Que se sentirá vieja, fofa, fea. Que se creerá invisible, inquerible, incogible, despreciable…

O igual no soy tan perfecta. Igual soy una mujer grande, en una autoestima pequeña. Igual me pierdo todo lo que dicen estos ojos, porque los uso sólo para buscarme nuevos rincones fofos. Igual estoy desperdiciando el tiempo, empeñada en que no se me note por fuera. Igual me despierto un día de estos, y me rindo y pierdo la batalla imbécil de soñar con estar buena.

Y entonces, igual, empiezo a entender que para sentir fuego en el pecho no hace falta tener las tetas tiesas. Que para morder con placer no hace falta tener una boca tierna, que lo que importa es mover el culo al bailar, al correr, al pedalear, al coger, no las dimensiones que tenga. Que mi cuerpo es mi única arma para ser, no un solar en el que acumular mis mierdas. Que para disfrutar de que te acaricien el pelo, no hace falta currarse una preciosa melena.

Igual un día entiendo que no hay nada valioso en la belleza, que es sólo un invento de quienes no les conviene que me quiera. Porque dejaría de comprar, de esconderme, de juzgarme, de envidiar. Y entonces me sentiría libre y valiente y dueña de mis pies, de mi culo, de mis tetas, de mis pelos, de mis curvas, de mi coño, de mis piernas. Y usaría mi cuerpo para vivir, no para envolverlo en complejos y cremas. Y sería mucho más feliz. Y eso, en este mundo, no cuela.


Textos de Faktoría Faktoria Lila.

¿Eres Sapiosexual?

Hay mujeres que nos sentimos excitadas sexualmente con los tipos que tiene una buena conversación, un humor inteligente..etc. A un grupo importante de mujeres no nos gustan esos guaperas metrosexuales que se arreglan más que una misma, pero que luego no saben ni lo que es el Gernika. Si esto es lo primero que ves de un tío puede que seas sapiosexual, mujeres que encuentran altamente estimulante desde el punto de vista sexual a aquellos hombres que tienen rasgos que proyectan inteligencia, anteponiendo esta característica a otras, como el físico.

Dice José Alonso Peña Herrera psicólogo de la Universidad Pontifica. Las mujeres sapiosexuales son aquellas mujeres que se sienten atraídas por hombres a quienes consideran personal inteligentes, encuentran altamente estimulante desde el punto de vista sexual a aquellos hombres que tienen rasgos que proyectan inteligencia, como ser buenos conversadores, humor inteligente, gran cantidad de conocimientos en temas específicos o en muchos temas al tiempo, entre otros. 

El portal exquisito fiufiu dice: Y es que un comentario acertado, una conversación interesante, un amplio conocimiento de algún tema, una reacción apropiada, son factores que no sólo conquistan, sino que excitan a una persona sapiosexual. La explicación de cómo y porqué sucede esto está directamente relacionado a la función cerebral y a las necesidades que deseamos cubrir al buscar una pareja.

El Dr. Lister Rossel, psiquiatra en la Universidad Clínica de Las Condes lo explica de ésta manera: ‘A diferencia de lo que se cree actualmente, el principal órgano sexual es el cerebro, seguido de la piel y por último los órganos genitales… No es nada extraño que nos resulte atrayente, desde un punto de vista sexual, una persona que tomo el nivel mental como punto de partida de la seducción.’

Desde hace mucho tiempo me he sentido más atraída por los hombres con una buena conversación y un buen sentido del humor que por los “guaperas”. El tiempo me ha dado la razón y mis relaciones más fructíferas y más brutas sexualmente, han sido con tipos con la cabeza despierta e inteligentes. Con esto no quiero decir que los guapos sean “tontos”, pero si que creo que como saben que son guapos y tienen el camino resuelto o bien se empeñan poco en tener una conversación interesante e inteligente o realmente son tontos 😉