Aguantando

Hoy hablando con un amigo, le contaba lo desilusionada que estoy con esto del femdom y que me planteo seriamente volver al vainillismo.

-Señora, sabe igual que yo, que eso no pasará. Se retirará una temporada, pero usted lo lleva en la sangre.

Ha venido a mis recuerdos mi expareja/exsumiso, y lo especial que fue aquello y lo difícil que será volver a tener, ya no digo algo igual (entre otra cosa, porque cada persona es diferente), algo parecido. Le contaba a mi amigo, que tenía un blog precioso en el que escribía cosas maravillosas (os acordáis?).

Al hilo de lo anterior, rebuscando en mi pasado, he encontrado una entrada preciosa.

No es sencillo. Porque hay que estar concentrado, porque en cualquier momento puedes fallar y porque estar durante mucho tiempo al límite del orgasmo genera frustración.

Es la típica postura del misionero, a I le da placer pero nada del otro mundo. Ella se tumba, disfruta y me toca los pezones. Tened en cuenta que yo tengo los pezones muy sensibles, me pone muy cachondo que jueguen con ellos. Y mientras yo estoy obligado a hacer el mete-saca. ¿Cuánto tiempo? Pues hasta que ella quiera, pero siempre mucho más del que necesitaría yo para llegar al orgasmo. Ella ve cómo sufro y cómo tengo que parar para no correrme. Pero no le importa, me obliga a seguir.

Entonces me gusta mirarle a la cara. Yo estoy en tensión, sufriendo y cansado por estar mucho tiempo “dándole” y sin descansar. Ella en cambio tiene la cara relajada, está disfrutando. Y me encanta su mirada, me gusta porque noto que se siente orgullosa de que haga eso por ella. Me gusta porque cada día me hace estar más tiempo. Me va perfeccionando a su antojo.

4 comentarios en “Aguantando

    1. Exacto, no ha habido ninguna perro más que ni si quiera se aproxime a ello. Todos sois sumisos de boquilla, que realmente estáis ansioso pq os follen con un strapon y ya, de servidumbre ni hablamos. Besos P

  1. sumiso_p

    La verdad es que la relación que se transmitía en aquel blog, era realmente especial, es normal que lo eche de menos, Señora.

    1. Sí, y es que él sabía contar de una manera muy tierna y muy bonita como se sentía, y además creo que supo contaos muy bien quien era yo, pq cuando abrí este blog, todos ya me conocíais un poquito.

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