Fantaseando!

A veces fantaseo con la idea de elegir a uno de mis lectores para cenar con él. Entonces le digo que me espere en un restaurante.

Llego al lugar y allí está él entre nervioso y excitado. Me acerco a la mesa y sin mediar palabra le escupo en la cara y llamo al camarero.

-Un somontano, por favor.

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Continuará…

Primero la boca, después los bajos

Pues como os he contado, estoy liada con mis dientes y a mi, una “dómina” no muy acostumbrada a los piropos “a machete”, a veces, me cuesta entender que me están “tirando los trastos”.

Empecé yo yendo a mi dentista, un jovencito de unos 26-28 años, allí me tumbaba yo con la boca abierta de par en par. Desde el primer día noté una extrema confianza hacía mi, pues me llamaba por mi diminutivo, que no es I ;), cuando yo siempre le había dado mi nombre completo. Reconozco que esa confianza, me gusta.

Estaba yo una noche en mis clases de baile, cuando de repente suena mi móvil, un número que no conocía, contesto y una voz al otro lado me dice:

– I te has hecho el TAC, Perdona quién eres?

– Soy S el dentista.

-Ahh perdona no te había conocido.

La verdad es que a mi en ese momento no me levantó ninguna sospecha y lo entendí con total normalidad.

Sábado a las 4 pm, Hola I, te llamaba para saber si te han dado cita para la próxima semana.

-Sí, me ha llamada la administrativa para darme cita.

-Ok, ok, era por confirmar.

Me pareció extraño que me llamara un sábado, pero tampoco me pareció tan raro.

A los pocos días se me inflamó la cara y recibo otra llamada un viernes, él por la tarde no trabaja, para preguntarme qué tal estoy? qué si ha bajado la inflamación y bla bla bla.

Estaba comiendo en casa de mi madre, cuando esta me pregunta, con quién hablas? le digo, era mi dentista y dice mi madre. Uy qué amable tu dentista.

Se lo comento a mis amigas, qué amable mi dentista, me llamaba para ver qué tal va la inflamación. Hoy??? Un sábado? y te llama desde la clínica? no, me llama desde su teléfono personal. Nena, ese te quiere meter de todo menos miedo.

Cierto es, que hasta que mis amigas no me hicieron tal interrogatorio no caí en que no era una normal que tu dentista te llame desde su teléfono particular y siempre fuera de horario laboral.

Luego vendrían los whatsapp, para interesarse por mis dientes y explicarme algunas cosas que tenía que hacer de cara a mi operación.

Llegó el día de mi operación y ahí estaba S, la verdad es que es un muchacho muy guapo. Me tumbé en la camilla y empezó a operarme, al cabo del rato empecé a marearme.

-S me estoy marendo.

-I (en diminutivo) abre los ojos, mírame, mírame por favor (mientras acariciaba mi cara con sus manos y me ponía aire frío en la cara.

Al fin consigo estabilizarme y continua con la operación, mientras me operaba, se pasó toda la operación guiñándome el ojo y sonriéndome.

No sé si esta es la practica habitual de los dentistas, pero me dio la sensación de que estaba coqueteando conmigo.

Termina la operación y me dice, para cualquier cosa que necesites me llamas, no obstante esta noche te llamo para ver como vas. No llegó a la noche a media tarde me estaba mandado un msj, para decirme que se le había olvidado decirme que tenía que comprar unos enjuagues y bla bla bla.

Por la noche, me volvió a escribir para ver como iba, después de varios mensaje y unas cuantas excusas termina sus mensajes con “un beso I, descansa y si necesitas algo no dudes en llamarme”.

La verdad es que cada día estaba flipando más con este chico y la verdad que algo descolocada.

Unos días después voy a revisión pero no me atiende él, lo hace el auxiliar. No hago mas que salir de la clínica cuando recibo un mensaje. “Perdona por no haberte podido atender, estaba con otro paciente. Estabas muy guapa con esa faldita”. Me quedé estupefacta. No supe que contestar, aun a día de hoy no he contestado.

En estas situaciones es en las que no sé muy bien qué hacer? Quiere el dentista arreglarme los bajos?

 

Un bebé en mi cama

A tiene 23 años, me encanta su ingenuidad y sobre todo su forma de mirarme. Y lo que más me gusta es el desparpajo con el que se dirige a mi. Decidimos vernos  para tomar un café y charlar. La verdad es que conversaciones anteriores con él me daban una pista de que el muchacho lejos de ser un jovencito común podría ser un buen perrete.

Nada más que me vio me dijo algo así como ” eres preciosa, madre mía I”. Estuvimos charlando de nuestras cosas mientra observaba como me miraba las tetas, esto ya es algo habitual entre el respetable jajajajja, todos me miráis las tetas.

Nos tomamos el café y le dije que si quería que fuéramos a mi casa para estar más cómodos. Según subíamos las escaleras hacia mi casa me dice “qué zapatos tan bonitos y tan sexys”.

Sentados en el sofá notaba a A. cada vez más tenso, pero me resultaba tan tierno, me quité los zapatos y subí los pies al sofá. Me dice ” I estoy algo nervioso” a lo que le espeté poniéndole el pie en la cara, “más que vas a estar”.

Por la mañana me había dicho casi suplicándome ” Me besarás” y qué queréis que os diga, si a mi alguien me pide que le bese, yo le beso, con tan poco se puede hacer tan feliz a cualquiera. Mientras me miraba le escupí en la cara. El muchacho creo que ya andaba a tope. Total que, un beso llevo a otro y a otro y terminamos en mi cama.

Me puse boca abajo y empezó a lamer mi espalda mi culo, me retiraba tímidamente el tanga y lamia mi culito muy rico. Pasaba sus dedos por mis labios y decía ” Madre mía que mojada estás” jajajaja, esa espontaneidad me encanta. Me di la vuelta y me puse boca arriba para que pudiera comerme toda entera rico, rico. Y sí, puedo decir sin despeinarme que un chaval de 23 años me comió el coño fenomenal, a ver si aprendéis. Luego vendría mi coño en su cara, llenandole de mis fluidos.

Decidí subirme encima de él a horcajadas, pero grrrrrrrrrrrrr gatillazo! jajajja, lo siento A. ya sé que me dijiste que no lo contara jajajajaja, pero soy así de hijadeputa, sino no sería I.

Estaba malito y hasta tuve que ejercer de mami, llevándole un paracetamol y un vaso de leche a la cama ;).

Creo que puedo ser una buena institutriz en esto del FemDom para A.

Qué asco dais!

Definitivamente si, sois todos o la mayoría, una mierda de tíos. Pensaba que al llegar a edades maduras, véase mayores de 30, empezabais a tratar los temas con madurez. Pero que va, veo que seguís mintiendo, engañando a vuestra parejas como si tuvierais 20 años. Lo que me lleva a pensar que no, que no merecéis la pena nada.

Me hacéis gracia cuando os deshacéis en halagos hacia mí, para conseguir un polvo, de verdad pensáis que soy tan gilipollas como para creeros? A mi no hace falta que me engañéis, yo hace tiempo que vivo al margen de la monogamia, y me pone más que me digas que me quieres follar salvajemente, a que me digas gilipolleces de amor romántico, que lo único que generan en mi es rechazo. Jamás creería a un tipo que engaña a su pareja, me parece bastante repugnante,  y no pq sea la Virgen María y crea en la fidelidad por encima de todo.

Mientras tanto me podéis comer el coño con pan bimbo.