Soy una suertuda…

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Pues sigo con la vida complicada, así que ahora mismo lo que más me anima es escribir, este nuestro blog, y además pq tengo cosas que contar.

El viernes a eso de las 10.30 recibo un mensaje:

– Hola I estás en el hospital?

– No, hoy estuve por la mañana, estoy aquí  en casa tirada en el sofá.

El siguiente  mensaje ya no lo leí, mi enfermero favorito me invitaba a tomar unas cañas. Esto ya lo leería por la mañana junto con otro enviado a las 9 que decía, “bueno, entonces desayunar”. Le contesté que tenía la mañana algo liada y que me era imposible, a lo que me contesto “pues entonces me pondré a limpiar mi casa con un delantal  y un tanga”. Imaginad todo lo que se me vino a la cabeza, a lo que contesté “mejor sin tanga”.

Seguimos hablando y le dije q tenía el día libre que si quería podíamos comer juntos. Me dijo q le invitara a comer y me daba un masaje….ahhh es que no os lo he contado. Mi enfermero favorito es fisio y profesor de pilates en sus ratos libres.

Así que le dije que se viniera a comer a casa. Trajo vinos y pasteles y un arsenal de cremas, pomadas para mis lumbares.

Me dio un masaje descontracturante que me dejó nueva, para terminar de relajarme con una comidita de culo maravillosa. Le pedí que se masturbara para mí y como en otras ocasiones, este tb se moría de vergüenza y agachaba la cabeza, me acerqué y le pedí que se corriera en mi mano que luego restregaría por su lindo rostro jijijiji.

Por la noche a mi me tocaba hospital y al él guardia, así que fuimos juntos. Esta mañana a las 8 estaba en la puerta de la habitación de mi madre y me dice “te llevo que hace mucho frío” le dije que me esperara en la cafetería a q llegara mi relevo. Y vinimos a casa, hemos estado perreando y ahora le tengo dándome un masajito en los pies mientras escribo (sigo manteniendo el secreto de esto) Y a qué no sabéis q me ha contado, este hombre es una caja de sorpresas.

– Sabes I, eso de lamer la corrida me ha recordado a una cosa, una vez una tía, en esta postura (véase foto) me masturbo hasta que me corrí en mi propia cara….ayyyyy adoro a esa mujer! qué peazo de tía grande!!!

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Bueno y ahora a ver si me comen el coñito. Au revoir!

Nurse

Hola!

Hace mucho que no me paso por aquí y es que la vida no me está tratando muy bien últimamente.

Os deseo muchos azotes para este nuevo año. El mio no ha podido empezar peor, salvo por algo que me ha pasado este último fin de semana.

El personal sanitario me empiezan a dar un morbo atroz, comencé mi periplo con el dentista, para continuar con mi vainillica enfermero, y bueno como os comentaba, la cosa no está yendo muy bien y muy a mi pesar me está tocando hacer algunas noches en el hospital. Esto me ha servido para hacer una pequeña amistad con el enfermero que atiende a mi familiar.

La cosa empezó hace dos semanas, las noticias de los médicos no eran nada halagüeñas y me derrumbé, salí al pasillo en la soledad y el silencio de la noche y rompí a llorar, mi enfermero favorito se acercó y se sentó conmigo en el suelo, pasó su brazo por mis hombros y me abrazó, me abarcó con sus brazos y me besó tiernamente en la mejilla. Agradecí mucho esa muestra de cariño. Volví a ese sillón horrible a ver si conseguía echar una cabezadita. Conseguí dormir hasta las 6 a.m que vino a hacer un análisis a mi familiar. La luz me despertó, abrí los ojos y le sonreí, me acarició en la pierna y me dijo duerme otro rato ya no os molestaran hasta pasado un rato. Me volví a acostar pero ya no conseguí dormir, empecé a escuchar los carros de los auxiliares, gente caminando…etc. Pensé que sería un buen momento para bajar a desayunar antes que mi familiar despertara y ya me fuera imposible abandonar la habitación hasta que viniera mi relevo.

Esperando el ascensor apareció él, J.M. Sin su pijama blanco, se marchaba ya a casa. Hasta ese momento no reparé en lo follable que estaba mi enfermero favorito. Ya en el ascensor me dijo:

– Estás más tranquila? Me llamo J.M. que antes no te dije ni como me llamo, y tú? I

– Muy bien I, te marchas ya a descansar? No, he de esperar a que llegue mi relevo, aprovecho que duerme para ir a desayunar.

– Te apetece que desayunemos juntos. Claro!

Nos fuimos a la cafetería del Hospital a desayunar juntos. Hablamos de mi familiar, y de lo mal que están las urgencias y del desastre de la sanidad madrileña. Nos despedimos con un abrazo. Él se marchó a su casa y yo volví a mi lugar.

Al día siguiente yo no fui y no le vi. Dos días pasaron hasta que volví a ver a mi enfermero favorito, parece que el destino se estaba poniendo de mi lado y coincidimos en los “mismos turnos”. El caso es que J.M. como que se interesaba mucho por mi familiar. Pasaba varias veces por la habitación. Una de esas tardes a la hora de irme volvimos a coincidir en el ascensor.

-Ya te marchas I. Si, ya está bien, llevo aquí desde las 15 (eran las 22h).

El iba con su pijama blanco pero con una mochila lo que me hizo sospechar que igual él también se marchaba.

-Tú ya acabas? Si, ya me marcho y este finde tengo libre. Y entre risas le digo yo también, al fin no tengo que venir.

Nos despedimos, yo fui hacia mi coche y el hacia otro lado. Al día siguiente nos volvimos a ver en la habitación y me saludó serio. Yo pensé que se había acabado nuestro flirteo hasta que me para en el pasillo cuando iba al baño y me dice,

-Si tienes el finde libre podíamos tomar algo, toma mi tlf y si te hace me pegas un toque.

Ya sabéis lo panfila que soy para estas cosas, pero finalmente me decidí a enviarle un wapp.

– Hola Soy I, la familiar de la hab 14. Se quien eres, imposible olvidar esos ojos.

Mi enfermero favorito consiguió ruborizarme, el caso que finalmente quedamos. Él me hizo una proposición muy interesante. “Quedamos para unas cañas, si me aguantas te invito a cenar y si no, te vas por donde viniste” y así hicimos, la tarde se me pasó volando. Fuimos a cenar y seguimos con las risas, fue una tarde/noche muy entretenida y muy agradable.

Le comenté el morbo que me daba la enfermería y que sería muy molón “jugar”. Y hete aquí que mi enfermero favorito me dice, a mi tambien me da mucho morbo, pero cambiamos los roles, tu la enfermera. Ayyyy cortocircuité!

La cosa se enredó un poco y acabamos en mi casa. Y me lié de nuevo la manta a la cabeza y le escupí en la cara y le pegué algún que otro pellizco y no pasamos de una bonita comida de coño y un polvo vainilla.

Hoy le he vuelto a ver en el hospital y me echaba miradas de complicidad y me sonreía. En una de las visitas a la habitación me dice, cuando me vas a volver a escupir?.

Ay, yo estoy todo nerviosa, quiero jugar con este muchacho, pero me da miedito asustarle, creo que voy a guardar mi secreto, a ver qué pasa.

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