Quiero ser tuyo…

El destino ha hecho que me vuelva a encontrar con mi enfermero favorito. Después de un tiempo largo volvía a encontrarme con él. Decir que en todo este tiempo, 2 meses aproximadamente, nunca hemos perdido el contacto. Pero mi falta de tiempo hizo que dejaramos de vernos.

 

Cuando llegué a la habitación mi familiar estaba solo, me acerqué al control y pregunté quién era su enfermera.

– J preguntan por ti.

Me entró entre un mezcla de tranquilidad y nerviosismo.

-Hola cómo estás? Me contó el parte y poco más.

Las 4 frases que cruzamos fueron muy correctas y como las de dos perfectos desconocidos.

Pasadas unas horas salí al pasillo para ir al baño público y él estaba con el carrito enfrente de una especie de habitación donde había material de enfermería, en ese momento no habia nadie más y me metió en esa habitación. Sólo entrar en ese lugar lleno de aparatos médicos, tijeras, bisturís…etc, me entró un morbo atroz. En este momento vino la regañina correspondiente, Por qué no me has avisado, blablablabla. Y nos empezamos a besar, a través de su pijama de enfermero era visible sus erección.

-Ahora vas a salir así? Me tomaré un antinflamatorio, me soltó con su gran sentido del humor.

Al ratito empezaron a entrar mensajes en mi movil.

-Hola I. Cuánto me ha alegrado verte. Estás guapisima. Qué alegría más grande. Me has puesto muy malo, bueno nada raro. A qué hora te vas, yo salgo a las 10, me esperas?

-Ok, pero con una condición, llevate el disfraz de enfermero.

-Disfraz? la ropa del curro?

-Si

Le esperé hasta su salida y fuimos a cenar juntos. La verdad es que me encuentro estupendamente con él, es tan lindo. Ya terminando le dije que se viniera a casa.

Ya en casa me empezó hablar del “spitting”, me explicó que había mujeres que quedaban con tios para escupirles y empecé a reirme a carcajada.

-Estoy haciendo el gilipollas, verdad?. Esto ya lo sabías tú más que de sobra.

Me reí a carcajada, pero tenía ganas de jugar. Jugar con él vestido como lo veía en el curro, me daba tremendo morbo y en casa nunca le había visto así. Le pedí que se pusiera el pijama de curro y jugasemos a los cuidados. Verle en mi casa así me puso muy muy borrica, aun no sé por qué nunca se lo propuse al enfermero vainillica.

Me bañó en la bañera con una delicadeza extrema. Me tumbó en la cama, me secó y me puso crema, me masajeo la espalda, las piernas, los pechos y ete aquí mi sorpresa, me dió un masaje exactamente como este. Me volvió loca de placer, y cuando ya había tenído 3 orgasmos plantó su lengua en mi clítoris y me traería un 4º.

Nos quedamos relajados charlando en la cama, cuando vino la frase mágica.

-I quiero ser tuyo, qué he de hacer?

Y aquí estoy, pensado que ha de hacer para ser mio.

5 comentarios en “Quiero ser tuyo…

  1. Edmond

    Yo creo: dejarle ir viendo poco a poco lo que deseas y esperas de él (lo que quiera que sea en cada momento aunque ahora no tuvieras clara la meta; pero en ritmo ascendente, según te sientas), puede que así, poco a poco también, él se vaya metiendo sólo y resolviendo incógnitas e incertidumbres.

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