Un bebe en mi cama, again!

20170731_194506.jpgEl verano me pone contenta y con muchas ganas de divertirme. Así que eso es lo que hago. El mundo enfermería está de vacaciones, así que mientras me entretengo.

Sigo pensando qué hago con mi enfermero favorito, es tan lindo pero le falta algo que, por ejemplo, le sobra al enfermero vainilla. Al que por cierto, con motivo de un encuentro no muy agradable para mí, abracé. Estaba todo sudado. Notar ese sudor en mis manos, su pecho sudado contra el mío, su olor…ayyy, aun estando en una situación algo complicada, me puso burrísima, creo que es su olor.

Días antes de que el enfermero favorito se fuera de vacaciones pasamos una velada bonita y  le comenté lo de aquella noche.

– Oye J, recuerdas aquella noche que no había dormido? Bueno, pues que quería comentarte que estuve con otro enfermero.
– Ya y? Ya me imaginé que hasta las 11 de la mañana no habías estado mirando las estrellas.
– Y cómo lo sabes?
– Hombre una persona que te habla de que no le gusta la monogamia, será que no la práctica, no?
–  Ah, pensaba que no te gustaba.
–  Bueno gustar no me gusta, pero te gusta a ti, hay opción? Atiendo a todo lo que me dices más de lo que tú te crees.
Total, que omití el resto de cosas que pasaron aquel día y continuamos.

Bueno que me disperso, tenía 23 años las primeras veces que nos vimos. Ahora está en sus 25, llevaba varios días dándome la chapa.

–          I úsame, quiero servirte.

Tiene la ternura y la inocencia de alguien joven pero también el arranque, no tiene aún ninguna mochila a cuestas que le haga frenarse y eso me gusta. Aunque a veces peca de soberbio.

Me hizo una oferta a la cual no pude resistirme.

– I, voy te como tantas veces como quieras hasta que te quedes satisfecha y me marcho sin hablar.
Qué queréis que os diga ¡? Quién puede resistirse a algo así?¡ Te dan placer y ni siquiera te molestan. Así que le dije que sí, que el domingo cuando viniera del campo le avisaba. Llego el día y estaba algo cansada y le dije que lo dejábamos para otro día. Noté como se enfadaba, supongo que algo propio en la juventud cuando te desilusionan.

Al día siguiente le dije que viniera a casa. Estaba ansioso y no podía ni esperar.

–          I puedo ir antes.
Le abrí la puerta con tacones y era algo más alta que él, la verdad es que eso ya de entrada me dió una sensación de superioridad. Me miró y me dijo,

–          Estás preciosa I, qué guapa!
Comenzamos a charlar de nuestras vidas y evitaba mi mirada, me encanta mirarle y que me evite. Me dijo que me daba un masaje, y empezó a acariciar mi espalda, mis piernas, mis pies a la par iba lamiendo.

Habíamos quedado en que si lo hacía muy bien me lo follaba, si lo hacía regular le daba otra oportunidad de mejorarlo y si lo hacía mal no volvería a verme. Bueno pues la segunda vez que este mozo me comía el coño y lo hacía divinamente, me sacó 7 orgasmos.

Lo que vino después, no tiene importancia…